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Una familia pilagá de El Descanso, Provincia de Formosa. Abril 2009. Los habitantes de El Descanso afirman que con algunas obras de infraestructura realizadas por el gobierno en su comunidad afectan sus territorios tradicionales. © Amnistía Internacional/Natalia Godoy Fly Studio |
Privados de voz en las decisiones que afectan a sus tierras, sus vidas y sus medios de subsistencia, los Pueblos Indígenas sufren un nivel de pobreza desproporcionado, incluso cuando habitan zonas ricas en minerales y otros recursos naturales. En muchos casos su existencia como Pueblos no ha sido reconocida constitucionalmente, y los derechos a sus tierras ancestrales y a los recursos naturales es ignorado o aplicado de un modo que no respeta de forma adecuada sus tradiciones culturales. La extracción de recursos, la explotación agrícola y maderera y otros proyectos de desarrollo en tierras indígenas se acompañan a menudo de actos de acoso y violencia, pues intereses privados y poderosas empresas incumplen las leyes nacionales e internacionales en su deseo de obtener beneficios.
Frente a este legado de atroces violaciones de derechos humanos, los Pueblos Indígenas de la región se movilizan para hacer oír su voz. Su lucha contra la discriminación, por su derecho a recuperar sus tierras y territorios, a ser consultados de manera libre, previa e informada sobre las decisiones que los afectan y a participar en las decisiones y los beneficios de la explotación de los recursos naturales de sus territorios ancestrales esta cada vez más presente en el centro del debate sobre derechos humanos de la región y lo revitaliza. Lamentablemente, estas legítimas luchas por sus derechos son muchas veces violentamente reprimidas por los Estados que deberían garantizar dichos derechos y sus líderes muchas veces criminalizados. Este ciclo persistente de discriminación y exclusión social esta arraigado en las sociedades y contribuye a que los responsables rara vez rindan cuenta por las violaciones a los derechos humanos de los Pueblos Indígenas.

