Exige Dignidad

Amnistía Internacional Argentina
Una mujer y un niño en una vivienda improvisada en Calcuta (India). En el mundo, uno de cada tres residentes urbanos viven en casas inadecuadas con pocos servicios básicos o ninguno. @ Mark Edwards/Still Pictures

En el 2009 Amnistía Internacional ha emprendido el mayor esfuerzo de investigación, campaña y empoderamiento de toda su historia. Después de 50 años de investigación rigurosa e imparcial de abusos contra los derechos humanos y de fructífera labor de cabildeo con gobiernos y Naciones Unidas para mejorar las leyes nacionales e internacionales y para exigir la rendición de cuentas cuando se transgreden, Amnistía Internacional trabajará para cambiar el actual equilibrio de poder inclinándolo hacia los pobres y para proporcionarles el espacio necesario para que puedan contar sus historias y participar en los procesos que determinan su futuro. Nuestra labor es mostrar que la pobreza es la peor crisis de derechos humanos del mundo. En un principio trabajaremos sobre algunas áreas clave y pautas de abusos contra los derechos humanos en los que Amnistía Internacional tiene experiencia, donde creemos que nuestros esfuerzos pueden ser útiles y que muestran con especial claridad la interacción entre privación, inseguridad, exclusión y voces ignoradas. Nuestro objetivo global es poner fin a las violaciones de derechos humanos que mantienen a las personas sumidas en la pobreza.

Es necesario que el desarrollo se base en los derechos humanos. Te puede parecer que ya has oído esto antes, sin embargo, aunque muchas personas reconocen esa necesidad, muy pocas actúan como si los derechos importasen. Para muchos gobiernos y agentes internacionales, los derechos humanos son sólo unas palabras sobre el papel. En consecuencia, los proyectos que se justifican en nombre del desarrollo pueden empeorar la situación para los pobres. El crecimiento económico, aunque importante, se persigue como si por sí solo pudiese ofrecer una solución, y se considera un éxito aunque se agudicen las desigualdades y no mejoren las vidas de las personas más marginadas.

Amnistía Internacional Argentina
Una mujer pide limosna en una calle de Afganistán. Muchas mujeres han quedado sumidas en la indigencia después de haber perdido a sus esposos en la guerra y de que los talibanes las privaran de educación y les prohibiesen trabajar. © Iva Zimova/PANOS

Nuestra experiencia nos ha mostrado que en la práctica los derechos son indivisibles. Las personas que viven con miedo e inseguridad son más propensas a sufrir privaciones, pero las personas que viven en la pobreza son más propensas a sufrir otros abusos contra los derechos humanos que a su vez engendran miedo e inseguridad. Sabemos que los abusos contra los derechos humanos causan y perpetúan la pobreza. Y que la pobreza conduce directamente a esos abusos. Que todas las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos es el rasgo distintivo de la infraestructura de derechos humanos. Y ésta es la única infraestructura global que asume que todas las personas tienen derecho al mismo nivel de oportunidades, al mismo nivel básico de vida, de seguridad, de recursos, de ausencia de miedo y de derecho a participar.